Incoherencias de Fajardo Por: Alberto Ramos Garbiras1

Después de haber anunciado su retiro de la aspiración presidencial, Fajardo ahora aparece activo para las elecciones departamentales y municipales comenzando a coquetear con candidatos a las alcaldías de las grandes capitales y acercamientos con candidatos a las gobernaciones de cara a las elecciones de octubre 2019.

Para el Semanario Virtual Caja de Herramientas (http://www.viva.org.co), escribí en abril 6 de 2018 (Edición número 0582) que, el centrismo se presenta como una opción moderada de hacer política, como los portadores del consenso y de soluciones pactadas.

Su inserción en el respeto a la institucionalidad hace a los centristas adoptar actitudes reformistas, contemporizadoras y poco conformacionales. De esta manera los militantes de izquierda ven a los centristas como tibios, indecisos y pancistas: querer estar bien con todos. El centrismo lleva a una mixtura ideológica entre la socialdemocracia, la tercera vía, un populismo recatado y la incorporación de criterios liberales que no rompan con las tradiciones. Los partidos de centro se alimentan de políticas progresistas, moderadas y dentro de los mecanismos de participación establecidos convocan a las acciones menos riesgosas para sus socios en el poder.

La Alianza Verde es otra agrupación variopinta con militantes de centro-centro, de centro izquierda y trashumantes de otros partidos en disolución que, viene actuando como partido político desde el año 2010 y no ha podido exhibir el discurso verde, atomizados por infiltrados de otras formaciones que no tienen pertenencia real al Partido Verde; y Compromiso Ciudadano, la otra vertiente de Coalición Colombia, es un movimiento personalista de centro derecha que ha apoyado a Sergio Fajardo en sus postulaciones como Alcalde de Medellín y Gobernador de Antioquia; este en varias ocasiones ha coqueteado con el Partido Verde, pero nunca se ha comprometido de lleno.

La falta de realidad política respecto al momento histórico que vive Colombia les ha impedido armar una verdadera Coalición Colombia que acerque a todos los sectores del centrismo, de la izquierda y a los independientes excluidos de otras confrontaciones electorales. Si lo hubieran hecho habrían obtenido la presidencia de la República en junio 2018.

Los centristas tratan de caracterizarse actuando con posturas moderadas, por no correr riesgos respecto a la movilidad social lograda, o ante los intereses económicos que han alcanzado. Los centristas de derecha alimentan el discurso político tomando ideas de varias ideologías, se inspiran en temas de ambos lados (derecha e izquierda) atemperando o modulando las temáticas; son descubiertos por los observadores y analistas debido el oportunismo que destilan; la radiografía final es la de: políticos mutantes.

Sergio Fajardo tuvo la oportunidad de llegar al poder (como presidente, o vicepresidente o ministro), en las elecciones 2018 de dos formas: 1). Ampliando la Coalición Colombia con movimientos sociales y sectores sociales, pero se quedó solo con la Alianza Verde y una parte del Polo Democrático; desde la jefatura del liberalismo amarraron a Humberto de La Calle y César Gaviria no le dejó hacer la integración a esa Coalición; 2). Aceptando la invitación que le hizo Gustavo Petro para construir una gran confluencia con la Colombia Humana, desperdició por indecisión, ambigüedad e incoherencia la oportunidad de ser el protagonista de ese calendario electoral.

Después de haber anunciado su retiro de la aspiración presidencial, Fajardo ahora aparece activo para las elecciones departamentales y municipales comenzando a coquetear con candidatos a las alcaldías de las grandes capitales y acercamientos con candidatos a las gobernaciones de cara a las elecciones de octubre 2019. En el caso de Cali Fajardo decidió respaldar a Alejandro Eder que no es del centro político, no ha sido del Partido Verde, ni afecto o cercano a la militancia Compromiso Ciudadano; con la excusa o el ardid de que Alejandro Eder asumirá y aplicará todo el programa de gobierno de Fajardo; una incoherencia visible porque un programa nacional no calza totalmente en un gobierno municipal; ni siquiera Gaviria lo hizo al recibir la candidatura de Galán en el cementerio, abortó luego los principios del nuevo Liberalismo.

Incoherencia porque Eder es un derechista que ni siquiera es ambientalista que para la elección presidencial no apoyó abiertamente a Fajardo, por una razón que todos conocen, integró parte del gobierno de Santos y este tenía dos candidatos, Vargas Lleras y De la Calle, entonces jugó a no mostrarse. Incoherente porque apoya a un cañicultor y abandona a quien representa la coherencia, la lucha por la sostenibilidad, la juventud y la reciprocidad política que representa Michel Maya, fundador del Partido Verde en el Valle y aliado de Fajardo en diferentes momentos del trasegar político.

Incoherencia porque dentro de los 13 temas ambientales del programa de Fajardo enunciados se encuentran estos aspectos: lucha contra la deforestación, conservación de la biodiversidad, protección de humedales, manejo integral de cuencas hidrográficas, conservación de ecosistemas, de áreas protegidas, reducción de gases de efecto invernadero, impulso a la agricultura… pero la familia del candidato y sus negocios representan todo lo contrario.

Alejandro Eder es hijo de un empresario de la caña de azúcar, Henry Eder, quien ha manejado la CVC como Director en dos ocasiones, luego en cuerpo ajeno varios periodos a través de Oscar Mazuera, y desde 1991 como delegado de todos los Presidentes de la República ante el Consejo Directivo, todos esos calambures hacen que haya logrado tener incidencia sobre los directores de la Corporación Autónoma Regional por casi 40 años; para citar dos períodos cercanos, los últimos 7 años ha domeñado y manejado a los directores recientes, Oscar Campo y Rubén Darío Materón, quienes con abyección han tolerado los impactos negativos del monocultivo de la caña de azúcar sobre el territorio plano del valle y sus planicies, y han hecho lo que determina Henry Eder, no controlan a los ingenios y por lo tanto han permitido el daño a los suelos, las aguas y los humedales del Valle geográfico: La familia Eder son depredadores del territorio plano del valle, y otros ingenios, con la quema del follaje de la caña de azúcar, la requema, las fumigaciones con glifosato.

En el Valle del Cauca por fuera del glifosato se viene presentando la inadecuada aplicación y aspersión aérea de pesticidas órganofosforados, en el sector agrícola con vuelos desde aviones livianos que, de manera anti técnica afectan cultivos vecinos y aledaños, madurándolos prematuramente, o descomponiendo sus frutos; la desviación de las aguas superficiales para el riego agrícola, con trinchos y acequias clandestinas, el uso de las aguas subterráneas sin pagar las concesiones que deberían tener registro, la destrucción del bosque seco tropical, la salinización de los suelos; todo por sostener una agroindustria de monocultivo que ha empobrecido y espantado a los minifundistas, a la avifauna y alterado la biodiversidad del Valle, como lo plantea César Acevedo en su película “La Tierra y la Sombra”. Acevedo obtuvo permios en Europa, entre ellos el Cámara de oro en el festival de Cannes.

En el Valle geográfico hay 33 municipios con cultivos de caña que los bordean, y recientemente estos cultivos se han extendido a las planicies de los municipios con tierras de ladera. El monocultivo de la caña de azúcar acabó la vegetación y alteró la biodiversidad.

La quema del follaje de la caña alteró la temperatura y bordea e invade con pavesas a las poblaciones, las partículas submicrónicas son un atentado permanente contra las vías respiratorias de los residentes, las fumigaciones aéreas con glifosato acabaron con los minifundistas pudriendo sus frutos y hortalizas; los ingenios azucareros desecaron los humedales e invadieron la ronda protectora de las corrientes de agua, por lo tanto no cumplen con las instrucciones del Ministerio del Medio Ambiente, ni de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Douglas Laing, agrónomo de la Universidad de Queensland (Australia) y PhD, en Climatología Agrícola y Fisiología de Cultivos de la Universidad Estatal de Iowa (EE. UU.), crítico del sector cañicultor, ha explicado en diferentes escenarios, “la importancia para la región de pensar el futuro de la región en términos de sostenibilidad agrícola y ambiental. Los cañeros están acabando con el último reservorio de agua subterránea de la región, que es irremplazable”. Laing propuso, como salida a una crisis futura por la falta del recurso, el desplazamiento a otras regiones del país de la caña de azúcar y la ganadería extensiva. “Es clave que el Valle del Cauca explore su vocación hortofrutícola. Sería una jugada estratégica: 40 municipios, con sus diferentes vocaciones, conectados a través de una magnífica malla vial existente, exportando frutas, pulpa de frutas y subproductos como flores exóticas y plantas ornamentales.

Será necesario implementar políticas de producción, incluyendo el sector minifundista, conectado en cadenas productivas con el mercado internacional y nacional de frutas, legumbres y hortalizas, y probablemente arroz orgánico y flores exóticas, entre otros rubros apropiados. Y en la zona de ladera bosques naturales de protección y bosques comerciales, y cultivos como la mora y otros en sistemas sostenibles con riego moderno de goteo”. De hecho, hizo énfasis en la necesidad de que la región se especialice en cultivos libres de herbicidas y pesticidas. El Valle debe procurar un mercado de productos verdes, libres de contaminantes, que son los más valorados en los mercados internacionales, afirmó Douglas Laing. (http://www.univalle.edu.co)

Dentro de la introducción al programa ambiental, Sergio Fajardo como candidato a la Presidencia de la República publicó sus propuestas en esta materia exponiendo que, “Llegó el día, es el momento de escribir la página de las oportunidades por medio de una articulación profunda con nuestro ambiente. Es el momento de hacer de Colombia un país a la altura de sus retos y posibilidades ambientales. Nuestra inmensa riqueza natural debe ser aprovechada y protegida al mismo tiempo, dentro de límites definidos con criterios serios que le den prioridad al futuro de la humanidad, es decir, a privilegiar lo esencial para la vida: aire y agua puros, suelos sanos, biodiversidad y un paisaje que no sea destruido por la codicia; un uso racional, científico y sostenible de nuestros ecosistemas”(www.sergiofajardo.co); todo lo contrario que realiza la familia Eder con sus practicas alteradoras del medio ambiente. Estas incoherencias demeritan la prestancia de Fajardo ante la nación y ante la coalición Colombia que dudan lo que puede pasar en Bogotá, Medellín y otras ciudades capitales con los candidatos a las alcaldías.

1 Ex Procurador Ambiental del Valle del Cauca; Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana), Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED – España); ha sido profesor de las asignaturas, Derecho ambiental, “Ciencia Política” y Derecho Internacional de la Universidad Libre.

Edición 623 – Semana del 15 al 21 de febrero de 2019



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